Un canal de vídeo que funcionaba solo. Una vez al día, un flujo en n8n pedía una idea a Gemini, generaba el vídeo con Veo, escribía el texto con sus hashtags y lo publicaba en varias redes, sin que yo tocara nada.
AILAB fue mi forma de meterme en la IA generativa. A finales de 2025 los modelos de vídeo empezaban a dar resultados muy realistas, y me hice una pregunta: ¿se puede montar un canal que funcione solo, desde la idea hasta la publicación?
No quería ser creador de contenido. Quería entender cómo se encadenan las piezas: un modelo que escribe, otro que genera vídeo, las APIs de cada red y algo que lo orqueste todo sin supervisión.
n8n me dejó montarlo como un diagrama de nodos, pero el trabajo de verdad estaba en los detalles: formatos que no encajan, respuestas que hay que limpiar antes de pasarlas al siguiente paso, esperas mientras el vídeo se genera.
Cada ejecución recorría la misma cadena, sin supervisión.

Automatizar la generación es la parte fácil. La difícil es que no se note: el contenido generado en cadena se delata enseguida si siempre sigue el mismo patrón.
**MEMORIA EXTERNA (STRICTLY FORBIDDEN TO REPEAT):**
The following list contains the subjects and locations of the last 10 successful video prompts you generated. You must generate a new prompt that **DOES NOT repeat the main SUBJECT or the main LOCATION from this list.** **Previous Prompts List:**
{{ $json.previous_prompts_list }}Cada vídeo publicado se apunta en Google Sheets. Antes de generar el siguiente, el flujo lee los diez últimos y se los pasa al modelo como lista de temas y lugares prohibidos.
Cuatro vídeos generados y publicados por el pipeline, tal como salieron al canal. Pulsa uno para verlo con su pie.
Principalmente por el coste: se me acabaron los créditos gratuitos. Y también porque veía que los vídeos no tenían mucho alcance.
Más allá del canal, el proyecto dejó tres conclusiones que sigo aplicando.
El mismo vídeo salía adaptado a cada red, cada una con su formato, su duración y su API.